De la URGENCIA del momento hacia una profunda ESPERANZA de cambio


Redacción En la Calle

Laudate Deum: la llamada de atención a la responsabilidad personal

El Papa Francisco, regresa esta vez con un nuevo toque de atención, quizá, más imponente que nunca. Hablamos de su nuevo escrito, “Laudate Deum”, dirigido «a todas las personas de buena voluntad sobre la crisis climática», siendo una continuación de su llamada “encíclica verde”, Laudato si’, publicada hace ocho años.

Como un padre bondadoso y atento a las acciones que emprenden sus hijos, Francisco vuelve a advertirnos: «un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios, se convierte en el peor peligro para sí mismo».

Esta nueva Exhortación Apostólica Laudate Deum (Alaben a Dios), está compuesta por seis capítulos, donde Francisco lanza una voz de alarma y una llamada a la corresponsabilidad ante la emergencia del cambio climático, antes de que sea demasiado tarde. La exhortación mira en particular a la COP28 que se celebrará en Dubai a finales de noviembre y principios de diciembre. Escribe: «con el paso del tiempo advierto que no tenemos reacciones suficientes mientras el mundo que nos acoge se va desmoronando y quizás acercándose a un punto de quiebre» y «es indudable que el impacto del cambio climático perjudicará de modo creciente las vidas y las familias de muchas personas». Es uno «de los principales desafíos a los que se enfrentan la sociedad y la comunidad mundial» y «los efectos del cambio climático son soportados por las personas más vulnerables, ya sea en casa o en todo el mundo».

UNA CRISIS CLIMÁTICA GLOBAL, CADA VEZ MÁS EVIDENTE

El primer capítulo está dedicado a la crisis climática mundial. El Papa aborda la negación de la crisis climática y señala que los signos del cambio climático son cada vez más evidentes, con fenómenos extremos como el aumento de la temperatura, sequías y otros problemas relacionados. «Por más que se pretendan negar, esconder, disimular o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más patentes» explica el Papa. Además, crítica a aquellos que ridiculizan la preocupación por el calentamiento global y destaca que la crisis climática afecta especialmente a las personas más vulnerables.

PARADIGMA TECNOCRÁTICO: ¿SERES HUMANOS ILIMITADOS?

Francisco critica el paradigma tecnocrático, que ve al ser humano como ilimitado y cree que la tecnología puede resolver todos los problemas. Afirma que este enfoque es peligroso y que la inteligencia artificial y la tecnología actual están basadas en la idea de un ser humano sin límites. El Papa aboga por considerar al ser humano como parte de la naturaleza y no como un agente externo.

ORGANIZACIONES MUNDIALES EFICACES

En el tercer Capítulo, Francisco se refiere a “la debilidad de la política internacional” y destaca la urgente necesidad de la cooperación global a través de nuevos acuerdos multilaterales entre los Estados porque los enfoques actuales y pasados, salta a la vista que, son insuficientes.

Explica que «Cuando se habla de la posibilidad de alguna forma de autoridad mundial regulada por el derecho no necesariamente debe pensarse en una autoridad personal» sino de «organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial, la erradicación del hambre y la miseria, y la defensa cierta de los derechos humanos elementales». Que «deben estar dotadas de autoridad real de manera que se pueda “asegurar” el cumplimiento de algunos objetivos irrenunciables». Francisco lamenta que «las crisis mundiales sean desaprovechadas cuando serían la ocasión para provocar cambios saludables».

RESPONSABILIDAD, RESPALDO Y PUESTA EN MARCHA HACIA UN VERDADERO CAMBIO

En el cuarto capítulo el Papa reflexiona acerca de «las conferencias sobre el clima: avances y fracasos» y alienta a superar las posturas egoístas de los países en beneficio del bien común global y en el quinto Capítulo reflexionar sobre el «¿qué se espera de la COP28 de Dubái?» si no queremos condenar a la humanidad.

Francisco nos pide terminar «de una vez con las burlas irresponsables que presentan este tema como algo solo ambiental, ‘verde’, romántico, frecuentemente ridiculizado por los intereses económicos. Aceptemos finalmente que es un problema humano y social en un variado arco de sentidos. Por eso se requiere un acompañamiento de todos»

En sus palabras, también hace un respaldo a los activistas ambientales. «Suelen llamar la atención en las Conferencias sobre el clima las acciones de grupos que son criticados como ‘radicalizados’. Pero en realidad ellos cubren un vacío de la sociedad entera, que debería ejercer una sana ‘presión’, porque a cada familia le corresponde pensar que está en juego el futuro de sus hijos», señala.

LA VIDA HUMANA ES INSOSTENIBLE SIN LAS DEMÁS CRIATURAS

En el último Capítulo, «las motivaciones espirituales», el Santo Padre hace insta a las personas de todas las confesiones religiosas a reaccionar. A los católicos, también les recuerda que, a la luz de la fe, tienen la responsabilidad de cuidar la creación de Dios, lo que implica el respeto por las leyes de la naturaleza y el reconocimiento de la belleza y la riqueza de la creación divina.

El pontífice apela a un antropocentrismo situado, que reconociendo el «valor peculiar y central del ser humano en medio del concierto maravilloso de todos los seres” también reconoce “que la vida humana es incomprensible e insostenible sin las demás criaturas».

Repensarnos a nosotros mismos y «entendernos de una manera más humilde y más rica», ésta es la propuesta del Papa Francisco que invita a los creyentes «a un camino de reconciliación con el mundo que nos alberga, y a embellecerlo con el propio aporte».

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